• Lun. Nov 28th, 2022

La pandemia del silencio

Antivacunas, negacionistas y…¿quiénes son esos otros?

Creo que no soy el único que piensa lo que voy a tratar de expresar en este artículo, o al menos no soy el único que tiene una sensación muy parecida a la que vengo teniendo ya desde principios de este año 2021.

Me ha costado bastante ordenar mis ideas para llegar a tan si quiera intentar plasmarlas aquí. Creo que no termino de encontrar la forma de expresar algunas de ellas y no logro dar con la forma o las palabras adecuadas para que se entiendan y no den lugar a segundas interpretaciones.

Finalmente, creo que la mejor forma de enfrentarte algo así, es abriendo un documento a las 02:16 am, y empezar a darle forma.
Soy de los que no hacen a posteriori grandes cambios, mas que algunos meramente ortográficos, así que lo que voy a trasladar aquí será algo expontáneo (en las formas, no en las ideas) y sobre todo sincero. Al menos mucho más sincero al sentirme bajo el anonimato de un nick y no de un DNI.

Por dónde empezar… Creo que voy a dividir el artículo en dos partes. En la primera expondré todo el transfondo y explicaré qué es lo que me ha hecho escribir el artículo sobre este tema, y por qué me preocupa tanto.
En la segunda parte me centraré en una serie de argumentaciones y análisis personales, los cuales tomaré como míos por el simple hecho de que no necesito presuponerme con el apoyo de nadie más (aunque lo tuviese). Allá voy.

  1. Los «otros»

Los medios de comunicación y gobiernos de todo el mundo, han llevado a cabo una brutal campaña de culpabilización y criminalización contra la población de forma despiadada. Señalando a aquellas personas que no hacían exactamente lo que ellos decían, y a aquellas personas, que por los motivos que fuesen, no se querían vacunar. También ha sido así contra la población joven, tratándoles como si fuesen criminales o asesinos cuando salían a la calle a divertirse de alguna manera, o hacían alguna reunión en sus casas fuera de lo que ellos consideraban ético (llegando en algunos casos a entrar policías en las casas sin permiso judicial).

Veo que el asunto ha llegado a ser tan excesivo, que yo mismo he sido presa completamente de esta campaña. Ahora pienso en toda esa macabra presión psicológica a la que han estado somentiéndonos día tras día a todas, señalándonos como los únicos culpables de que la pandemia avanzase e incluso como responsables directos de que hubiese más muertes.

Por supuesto, ellos no aceptan en ningún momento que sus medidas o políticas fueran completamente negligentes en muchos casos, y disparatadas y carentes de sentido en otros. Eso no tiene cabida en sus discurso, es mejor señalar al obrero que recorre durante 1 hora en transporte público abarrotado de gente, para que sienta todo el peso de la responsabilidad en sus carnes.

Aún recuerdo ese miedo en las caras de la gente cuando salías a hacer la compra, las miradas de terror y desconfianza mutua a cada persona que te cruzabas por la calle.


Es curioso, que nunca antes con otra enfermedad/pandemia que mata más o menos lo mismo que ha matado anualmente esta pandemia, haya sucedido nada parecido. Echo la vista atrás, yo que nunca veo televisión, y en aquellos primeros meses sí que lo hice por estar un poco al tanto de todo, lo manipulado que llegé a estar, el miedo que me hicieron sentir a mí también.


A pesar de que me considero una persona con capacidad crítica e inteligente, es como si ello pasase a un segundo plano y primasen los sentimientos más primitivos del ser humano. Ese miedo a lo desconocido, el llegar incluso a los extremos que hemos llegado de ejercer de policías de balcón, calculando las salidas que hacían unos y otros, gritando a gente que hacía algo que considerabamos poco ético, en fin una auténtica locura.

Cuando empiezas a llevar la vida que llevabas antes, volver a la literatura y a apagar ese trasto comecerebros, a investigar por tu cuenta sin que te influya lo que te inducen, sino dejándote guiar por tus instintos y sentimientos, es cuando empiezas a ver que algo no anda bien en todo esto, que las formas y los medios han sido muy similares a aquellas políticas del miedo llevadas a cabo en el periodo posterior a los antentados terroristas del 11-S.


En ese periodo, fue cuando todo eran noticias de catastróficas para infundir en el pueblo una falsa sensación de inseguridad, por unos supuestos terroristas que podían matarte en cualquier momento.
El resultado de esa política del miedo ya lo conocemos de mano de Edward Snowden (entre otros), (os invito a investigar sobre ello) el despliegue de un maquiavélico mecanismo de espionaje masivo a absolutamente toda la población bajo la bandera de la seguridad. El control masivo de todo aquello que escribíamos en nuestros correos, hablábamos en nuestros disposivitos, o incluso un mapeo completo de las actividades que llevábamos a cabo teniendo en cuenta nuestros pagos con tarjetas de crédito y otros mecanismos de geolocalización.

Lo que está sucediento ahora con esta pandemia, se parece mucho en gran cantidad de aspectos a lo anteriormente citado. Están creciendo los controles a la población mediante el uso de la tecnología (como los drones), la represión a cualquier tipo de manifestación está siendo más brutal que nunca (lo he sufrido en mis propias carnes), llegando a humillar mediante sus acciones represivas y disuasorias, en tono amaenazante, a los asistentes o personas que andan en las inmediaciones de la protesta. Han generado una apatía en la gente tan alta, que es incapaz de llevar a cabo absolutamente ningún tipo de protesta reseñable ante los abusos infámes que se están comentiendo a nivel social y económico. Es como si de alguna forma estuviesen aprovechando nuestra vulnerabilidad psicológica actual para sacar todo el rédito posible de ello.

¿Quiénes son esos «otros» de los que hablo en el comienzo de este punto? Pues bien, somos aquellas personas que no somos ni negacionistas de la pandemia, ni antivacunas, pero que los medios de comunicación están silenciando , haciendo como si no existiésemos e incluyendonos en alguno de esos dos grupúsculos (negacionistas y antivacunas).

No vemos realmente reflejada esa opinión en medio alguno, no se está dando voz a ningún tipo de persona que opine de una manera inteligente y crítica sobre los motivos más que de sobra que tienen para desconfiar, tanto de las medidas incongruentes que se están llevando a cabo en lo que respecta a las restricciones, o la procedencia y poco testeo que han tenido las vacunas antes de empezar emplearse en la población.
Por no hablar de la imposición de un certificado de vacunación, que ya parece ser obligatorio tener si quieres llevar a cabo actividades normales y cotidianas en tu vida, lo cual crea una marginación y una especie de apartheid a aquellos que por los motivos que sea, no están dispuestos a vacunarse.

Se está anulando cualquier pensamiento diferente al que se quiere transmitir desde el sistema, y cuando eso sucede, hay algo que no huele bien.
Sinceramente cuando veo que se realizan este tipo de prácticas de querer silenciar descaradamente a un sector bastante amplio, me hace desconfiar muchísimo más de las intenciones reales de todo y de las intenciones que pueda haber detrás.
Cuando dichas intenciones son positivas y claras, no tienes miedo a dar voz a todo tipo de opiniones, pero la realidad ya sabemos la que está siendo.
Sino sigues la corriente que se marca desde el sistema, eres un loco antivacunas y un negacionista, y no hay grises para ellos, es blanco o negro.

Repasemos algunas de las incongruecias así por encima:

  1. Podías quitarte la mascarilla únicamente para fumar, algo que me ha parecido completamente disparatado.
  2. El virus mataba solo de día, ya que de noche estaba completamente prohibido salir o llevar a cabo cualquier actividad.
  3. Las restricciones en lo que respecta a ir a trabajar han sido nulas. Como si el virus no afectase a los trabajadores y trabajadoras que iban a sus lugares de trabajo.
  4. No se ha llevado ninguna campaña de vacunación en paises pobres de África y otros lugares similares, que casualmente es de donde procede la nueva variante.
  5. Se han falseado completamente los datos de defunciones, ya que cada país contaba según le venía en gana.
  6. No se han aplicado medidas a nivel global, cuando era lo más lógico para una pandemia que sí lo era.
  7. Las vacunas (marcas) han sido descaradamente impuestas según intereses económicos de según de dónde procediese.
  8. El nuevo apartheid que se quiere llevar a cabo no aplica al entorno laboral, sino a lugares de ocio y restaurantes.

Además habría que comentar un poco por encima, la sospechosa tendencia a la que se han sumado las grandes empresas de todo el mundo con proyectos como El Metaverso, el cual pretende que la sociedad del futuro lleve a cabo todas las tareas de socialización y económico-laborales, desde casa. Parece algo perfecto de cara a que el sistema capitalista siga funcionando bajo cualquier circunstancia como la vivida en la pandemia, imponiendo cada vez más un estilo de vida aislado y sedentario.

En materia de salud mental, tenemos los peores datos de la historia, superando las defunciones por mucho en lo que respecta a tramos de edad y muertes por Covid frente a muertes por suicidio. Sin embargo vemos muchas medidas para intentar frenar la pandemia y ninguna para frenar los casos de suicidio.

  1. ¿Quiénes están detrás de todo?

A mí me gusta juzgar a la gente y a los países por sus actos. Por ello llevé a cabo una investigación de algunas de las acciones llevadas a cabo por países como China y EEUU en los últimos años.

Lo que primero encontré fue la famosa política del hijo único de China. En esta, se llevaron a cabo millones de asesinatos a niños recién nacidos, así como millones de esterilizaciones forzosas a todas las mujeres que podían dar a luz a más hijos. Podeís investigar sobre este tema, de hecho tenéis el documental «One Child Nation» que relata este asunto.
También tenemos los cientos de casos de desapariciones sospechosas de todos aquellos Youtubers/Streamers que comenzaron a hablar e informar sobre la pandemia en sus comienzos. También los asesinatos masivos a estudiantes, y un sinfín más de actuaciones criminales por parte del estado.

Luego por otro lado tenemos a EEUU, famoso por su terrorismo de estado llevado a cabo en aquellos países donde ellos consideraban que tenían que intervenir para poner orden. No hace falta que hable mucho sobre este tema, porque son hechos que pueden ser fácilmente constatados en Internet (Guerra del Golfo, Guerra de Irak, etc).

Si tengo que creerme la versión de estas dos potencias, en cuanto a que ellos no tienen nada que ver con la pandemia, a pesar de que años antes estuviesen investigando con el mismo virus versión 1, y que achacan su procedencia a hechos completamente naturales y fortuítos, sinceramente, juzgando su forma de actuar en el pasado, mi tendencia gira en torno a desconfiar completamente de lo que me cuentan.

Conclusiones

Lo que peor llevo sin duda, es la transformación social que se ha logrado después de lo que nos han hecho padecer psicológicamente durante todo este tiempo de pandemia.
El pueblo está en un estado de pasividad nunca antes visto. Nos han transformado en un animal completamente sumiso que ya no se queja por nada, ni levanta la voz más que si acaso en RRSS, donde no tiene ningún efecto real ni les afecta lo más mínimo.
Estamos en un periodo en el que cualquier cosa que nos hagan, por muy injusta que sea, pasa completamente por encima nuestra sin recibir respuesta alguna.
Y me preocupa sinceramente mucho que no volvamos a recuperar ese espíritu combativo frente a las injusticias, que hayan matado esa parte de nosotros para siempre con este terror y culpabilidad al que nos han sometido todo este tiempo.

Debemos volver a alzar todas esas voces silenciadas, que tan solo pedimos coherencia y justicia frente a todo lo que está sucediendo y que nos han hecho padecer.
No podemos seguir permitiendo que hagan y deshagan a su antojo sin encontrar resistencia, porque sino lo que vamos a tener dentro de muy pocos años, son dictaduras encubiertas gracias a todas las medidas que están llevando ahora de forma silenciosa y pasando completamente desapercibidas.
Leí un artículo en el que hablaban que más del 70% de la población mundial vivía bajo regímenes autoritarios o democracias con los derechos sociales en descenso respecto a años anteriores. Este es el camino al que nos están llevando y no lo quiero ni para mí ni para nadie.

Despertemos de una vez o lo lamentaremos mucho el día de mañana, cuando ya sea tarde y hayan desplegado todo su planteamiento de nueva sociedad.

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